
La coleccionista de amores lloró en 1979 por primera vez y no se acuerda.
Si recuerda la casita de los disfraces que estaba en el jardin de infantes, en la que a los 5 años de edad se escondió para dar el primer y fugaz beso. Si bien era chica, muy chiquita, en ese presente no habia sido un simple piquito infantil e inocente. Estaba enamorada, como en los cuentos, casi jugando, pero habia sido su primer momento de amor.
Durante la escuela primaria tuvo varios amores, los que eran un juego y encarnaciones de novelas y los que no. En varios recuerdos habia intensidad, música, lágrimas, primaveras. En una ocasion, lo más increible habia sido viajar en colectivo con quien era su amor ese mes. Una vez decidió animarse a decirle “Te quiero” a otro chico, se escondió debajo de una mesa, lo hizo llamar y se lo dijo. Inexplicable la adrenalina , la magia, el momento habia sido perpetuado en su memoria para llevarselo a la cama y recordarlo una y mil veces antes de dormirse. Era una recolectora de escenas de amor. Y en esa busqueda constante, ya desde chica , dejaba pasar otras oportunidades. El mundo era un cofre de amor y no le alcanzaba el tiempo para conocerlo todo. Entre los recuerdos de esa primera infancia tuvo un amigo especial, distinto a todos, que siempre estaba cerca y a ella parecía no importarle. Sin embargo lo queria mucho, lo necesitaba. No hubiera sido lo mismo sin alguien asi cerca, para que no se sintiera sola en un lugar tan extraño como ese . Si bien ella volaba entre sus escenas de novela con protagonistas distintos segun el guión, su amigo siempre estaba ahi y era el único que le importaba.
Pero su gran amor, su cuento mas lindo de aquel entonces , lo escribia en una ciudad con mar. Ahi vivia él, un intenso amor, siempre el mismo de cada verano hasta los 11 o 12 años. Jugaban, barrenaban olas, se escondian en las carpas de la playa, caminaban por la orilla. Iban juntos a comprarse helados. Una vez el la llevó a un lugar especial, era una especie de pequeña cueva, sobre la que el mar rompía y mientras estaban adentro veían caer el agua sin mojarse. Pero el momento mas emocionante fue cuando su noviecito estuvo medio casette de roxette sentado junto a ella acercandose y mirandola en silencio. Silencio que se hacia eterno,mientras apoyaban la frente de uno contra la de el otro . Los dos sabian que querian darse un beso. No estarian preparados tal vez, porque estaban perdidamente enamorados pero ese momento nunca les llegó.
La coleccionista de amor tuvo su primer beso de los importantes a los 13 años. Y como no podia ser menos en su vida, fue un momento de rayos, luces y hadas. Estaba bailando un lento con el chico que le gustaba, no estaban de novios, de hecho nunca lo estuvieron. Y mientras Air Supply engolosinaba mas la cosa surgió aquel importante beso. Unico, inolvidable!
Y apartir de ahí aparecieron los amores mas difíciles. Esos que vienen después de la inocencia. Los cortes y los llantos. La etapa post corte de recuperacion, y volver a confiar y cambiar y hacerse mejor y aprender a amar. Hombres increibles y otros no tanto. Malas elecciones , heridas. Negarse y volver a buscarlo corriendo sobre el verde de un campo lleno de mariposas. Enamorarse de idealizaciones y volverse a equivocar y esperar y olvidar y no amar.
Pasaron 30 años de el dia en que lloró por primera vez y entonces escribió una carta para nadie o para quién.
” Estoy caminando por mi lugar preferido, descalza, mis pies sienten el pasto, la tierra, la humedad de las hojas. Es como la pradera de una montana sobre la que hay un extenso espacio verde con florcitas . Creo que vengo cada tanto a descansar o soñar, tal vez a no pensar. Hoy vine a escribir esto .
-Ya no escucha mi voz, ya no lo siento cerca, no puedo ni imaginarlo. Se aleja en su caballo, se pierde en su carroza, se lo lleva un ave gigante, se casa con una princesa, baila felizmente solo. No me quiere, no se acuerda. Y no puedo hacerme ver. Me paralizo sin poder tocarlo. No encuentro su mirada. Pasan las horas, los dias, meses, años y me encierro más en mi espacio, en el que antes sentia su llegada y el que ahora es tan solo mi espacio. Ya no es solo soñarlo y venir a sentir su perfume e imaginar un abrazo. Ahora vengo a olvidarlo, a aprender que la posibilidad de que este cuento sea distinto tambien existe. Y no estoy decidiendo olvidar su posible existencia, lo estoy sintiendo realmente. No me traiciono cuando percibo algo y no puedo aceptar solo las percepciones que me convienen. Voy a soltar esta hoja,seguramente se pierda y la lluvia la transforme en algo mejor que letras y papel. Quiero que sepas que en mi afan de coleccionar historias mágicas tambien coleccioné otro monton de cosas que me alejaron. Tanto que ya no puedo dejar que me veas. Y en esta larga espera me estuve acostumbrando a no encontrarte.-”
Llorando dejó caer la carta sobre el viento . La miró mientras se alejaba flotando lentamente y agradeció por tantos amores, por haber amado y mas que nada por alguna vez haberse sentido amada.